RADICALES LIBRES, ANTIOXIDANTES Y LA MADRE QUE LOS PARIÓ

shadesofsummererichchristensen

A veces la ciencia nos deja un poco desorientados. En los últimos tiempos he vivido en mis carnes un caso que lo pone de manifiesto. Me he pasado toda mi vida investigadora leyendo y contando lo bueno que eran los antioxidantes: que si bayas, que si dieta mediterránea, que si vino tinto, que si nueces… Uno se sentía como ganando años de vida cuando consumía esos alimentos ricos en carotenos, tocoferoles, flavonoides y demás moléculas que tienen la buena costumbre de capturar e inactivar radicales libres. Esos radicales que después acaban haciéndonos la puñeta por su pesadísima costumbre de unirse a casi cualquier cosa que encuentran (ADN, proteínas, colesterol…) haciéndoles perder su funcionalidad, o peor todavía, transformándolos en una bomba de relojería.

No está de más recordar aquí que un radical libre es una molécula que tiene un electrón desapareado, lo que la hace extremadamente reactiva. Eso significa que con mucha facilidad va a reaccionar con otra molécula que le ceda electrones, de tal manera que esta última quedará oxidada (perderá un electrón), lo que en muchos casos constituirá un daño que la convertirá en inútil para cumplir su función (algunas enzimas pueden perder su actividad al oxidarse, por ejemplo), o en potencialmente tóxica (el colesterol oxidado parece el desencadenante de las lesiones en las arterias que finalmente conducen a la formación de la placa ateromatosa que a su vez conduce a enfermedades cardiovasculares) o que cumpla inadecuadamente su función, conduciendo a una patología (la oxidación de las moléculas de ADN pueden ser la causa del desarrollo de algunos tipos de cáncer). Además este tipo de reacciones de oxidación son reacciones en cadena, ya que se genera un nuevo compuesto oxidado, que a su vez oxidará a otro y así sucesivamente.

Un antioxidante, como su nombre indica, es un compuesto que disminuye las reacciones de oxidación. Los hay de diferentes tipos, pero en principio los que más interesan en este caso son los que son capaces de capturar y depurar los radicales libres (free radical scavengers), de tal manera que frenan esas reacciones en cadena, y por lo tanto protegen a la célula de las reacciones de deterioro que he citado con anterioridad. Ergo, comer alimentos ricos en antioxidantes debería traducirse en menores niveles de esos radicales libres en las células, y por lo tanto, menos daños celulares y más salud.

Así eran para mi las cosas entonces, sencillas: los antioxidantes eran los buenos y los radicales libres los malos (aunque en esta película, al final acaban siempre ganando los malos). Pero poco a poco empezaron a fastidiarme el idílico y sencillo sueño, y ni los buenos eran tan buenos, ni los malos…. Algunas pinceladas dimos ya aquí en su momento, avisando que los suplementos nutricionales ricos en carotenos (esos compuestos tan simpáticos que le dan el color al tomate o a la zanahoria, y que tienen una comprobada actividad antioxidante) podían llegar a tener un efecto contraproducente, contrario al que se pretendía, de tal manera que algún estudio sobre el efecto de dosis elevadas de colesterol sobre el desarrollo de cáncer tuvo que suspenderse porque los que tomaban más carotenos presentaban una mayor incidencia de esa patología.

Otro destronado ha sido el resveratrol. Tras años en los que este estilbeno, presente en las uvas (y en el vino) parecía ser el nuevo elixir de la eterna juventud y de la salud asegurada, en algunos ensayos (como este y este) se ha apuntado a que cantidades elevadas podrían incluso promover el desarrollo de tumores.

¡Glup! ¿No serán tan buenos los antioxidantes?

Y para dar la puntilla, la semana pasada cayó en mis manos un artículo espectacular (twiteado por César Tomé López, del magnífico blog “Experientia docet”), publicado en “Open Biology” titulado “Oxidantes, antioxidantes y la actual incurabilidad de los cánceres metastáticos”. En este artículo el autor nos cuenta que la mayoría de agentes empleados para cargarse células cancerosas son compuestos que promueven la formación de compuestos reactivos en la célula, y que las células metastáticas luchan precisamente a través de mecanismos antioxidantes. Hay una serie de aspectos que desconocía que me han resultado llamativos y me han recordado mi (profunda) incultura.

El primero me que me ha llamado mucho la atención es que las propiedades anticancerígenas de algunas plantas (por ejemplo, algún tipo de pimienta, y sobre todo de las de la familia de las Brassica, como el brócoli) son debidas a la presencia de determinados compuestos que provocan la acumulación de algunos de esos radicales libres en la célula, de tal manera que la célula cancerosa acaba palmando. Es decir, que su acción positiva contra el cáncer no es mediante mecanismos antioxidantes, sino más bien lo contrario.

El segundo aspecto es impactante y es el que me ha llevado a escribir esta entrada. En una de las últimas secciones del artículo, el título afirma: “Los suplementos nutricionales de antioxidantes contra radicales libres podrían haber causado más cánceres de los que han prevenido”. ¡Toma Geroma pastillas de goma! Y sigue “A la luz de los datos más recientes que dan a entender que gran parte de la resistencia al tratamiento de las últimas fases del cáncer podría deberse a que (las células cancerosas) poseen muchos antioxidantes, ha llegado el momento de preguntarse seriamente si el uso de antioxidantes más bien causa cáncer más que prevenirlo”

Y otro regalito “Globalmente, el hasta ahora ingente número de ensayos de intervención nutricional empleando los antioxidantes β-caroteno, vitamina A, vitamina C, vitamina E y selenio, no han mostrado ninguna efectividad obvia en la prevención de cáncer gastrointestinal ni en el aumento de la esperanza de vida. De hecho, parece que disminuyen ligeramente la vida de los que las toman. Así, los datos futuros podrían mostrar que el uso de antioxidantes, y particularmente de vitamina E, conduciría a pequeño número de cánceres que no habrían aparecido sin la existencia de una suplementación con antioxidantes”

Y la puntilla: “Las bayas es mejor comerlas porque saben bien, y no porque su consumo conduzca a un menor padecimiento de cáncer”

Vamos, que una dieta pobre en compuestos antioxidantes podría generar una mayor acumulación de radicales libres, que condujesen a daños celulares que (entre otras cosas) provoquen una mayor posibilidad de padecer enfermedades degenerativas como el cáncer, Ahora bien, una vez que se han formado las células cancerosas, los antioxidantes son un perfecto aliado de éstas para luchar contra los radicales libres, y podrían contribuir a un mayor desarrollo del cáncer. ¡Qué bien! Lo dicho, la picha hecha un autentico lío. ¿Tendré que buscarme otra excusa para beber vino?

El cuadro está cargadito de antioxidantes; es de Erich Christensen: “Shades of summer”

13 thoughts on “RADICALES LIBRES, ANTIOXIDANTES Y LA MADRE QUE LOS PARIÓ

  1. Lo de “la picha hecha un lío” es poco. O sea: si estás sano se recomienda consumir antioxidantes para mantener la salud, pero si tienes cáncer, eliminarlos, ¿no?

  2. definitivamente tanto analisis da paralisis..el secreto no es el compuesto, las tecnicas cromatograficas “descubren” compuestos aislados el secreto es la cinergy…campos de la nanotek….es biblico genesis 1. 5 jajaj para los mas creyentes…

  3. Además, si os fijáis, el firmante del artículo de Open Biology es Jim Watson (el de Watson y Crick), que me imagino que de ADN y replicación sabe bastante. Un artículo polémico, pero que con el resumen que ha hecho Aitor un par de comentarios más arriba parece que puede tener sentido.

    Un saludo

  4. Ciertamente el articulo de Open Biology corresponde a un reciente original de James Dewey Watson, premio Nobel, que ha enredado todo lo que suponiamos verdad y quizá no lo es tanto. Veremos….

  5. Qué interesante! Si es que no puede uno fiarse de nada… A saber si esa creencia popular no estará “dirigido”… Habrá que seguir comienzo lo que a uno le gusta y lo que dicta el sentido común si lleva radicales como si no los lleva. De todos modos siempre he desconfiado de tanta vitamina, leche con calcio añadido, vitaminas y, como dices, la madre que los parió.
    Saludos,
    Pablo.

  6. Gracias a todos por los comentarios.

    Patricia, esa sensación de no fiarse porque acabará cambiando está muy instaurada en la sociedad. El problema es que se tiende (y no precisamente los científicos) a construir dioses y demonios con demasiada facilidad. Y también está aquello de atiborrarse sin ton ni son de lo que dicen que es bueno (por ejemplo, pasa mucho con el aceite de oliva).

    Aitor, en un tema tan delicado lejos estoy yo de intentar dar pautas o consejos, peor en cualquier caso, no creo que sea tan simple. Porque uno puede tener células cancerosas ya desarrollándose mucho antes de saber que tiene cáncer. A lo mejor la cosa es tan sencilla como no atiborrarse de antioxidantes por sistema.

    Juan, no me entero.

    Jesús y Joan, no me había percatado de que era Watson. Lo cierto es que que sea él da mucho respeto (aunque tampoco convierte automáticamente en credo todo lo que diga). Eso sí, de estas cosas parece que algo debe saber.

    Hombre afreir, no hay que ver teorías conspirativas allá donde uno mire. Seguramente la industria ha sacado partido a la gigantesca cantidad de información a favor de los antioxidantes que se ha generado en los últimos años, pero en absoluto creo que esté dirigida (nosotros estuvimos trabajando sobre vitamina E en los años 90, y nadie nos pagó para que lo hiciésemos). Y en cuanto a lo de suplementar la dieta con vitaminas u otros nutrientes y micronutrientes, pues el sentido común le dice a uno que tal vez sea mejor hacerlo solamente en los casos en que haya un déficit o en los que esté demostrado un beneficio (por ejemplo, en el caso del calcio y la vitamina D en determinados segmentos de población).

    Saludos

  7. Orges, estoy de acuerdo contigo, mi comentario era una simplificación un poco irónica por todos estos vaivenes periódicos con las bondades o maldades de los alimentos. Está claro que lo importante es hacer una dieta variada y equilibrada, y ajustada en cantidad a las necesidades de cada uno. Los suplementos sólo cuando realmente se necesitan, no es bueno abusar de nada.
    Por otro lado, es cierto que las compañías alimentarias y cosméticas están a la que salta para hacer su marketing, muchas veces tergiversando y manipulando la realidad de los hechos.
    Nada más, animarte a que sigas con el blog, aclarándonos cuestiones como ésta.
    Un saludo

  8. Saludos, maestro Orges.
    Con esto del cáncer termina uno concluyendo que le toca al que le toca. Quien tiene el genoma predispuesto y se expone a factores de riesgo pues se compra toda la lotería.
    Realmente no hay evidencia directa de un efecto beneficioso de los antioxidantes en prolongar la esperanza de vida, retrasar la vejez o prevenir el cáncer. Tengo la impresión que estas personas superobsesionadas con la salud, ejercicio diario, dieta estricta, suplementos naturistas y vitaminas, pues viven lo mismo que un mortal promedio. Hablando de oxidación, pocas cosas quizás generen más radicales libres que una extenuante sesión de ejercicio físico… de esto hay mucha investigación para discutir.
    Como muchas cosas en la vida quizás el sentido de la mesura sea lo apropiado.

  9. Gracias por los comentarios y disculpas por la tardanza

    Aitor, como tal ironía lo había entendido, pero por si no todos lo habían entendido así, intenté ser precavido.

    Gracias por el enlace, Joan Francesc, pero estaba ya incluido cuando se menciona el título del artículo

    Siempre grato verte por estos lares, Flat. Aunque estoy básicamente de acuerdo contigo, sí que hay factores que claramente aumentan el número de papeletas para la rifa. Si el posible efecto protector de otros factores es real o no, es algo que se irá dilucidando poco a poco. Estoy seguro de que habrá más globos que se deshinchen por el camino.

    Saludos

  10. Ma ha gustado mucho tu artículo. Yo también he escrito uno : Reflexiones sobre “Oxidantes, antioxidantes y la … ” comentando el informe de Watson. Si puedes héchale un vistazo y dime tu opinión.
    Un saludo, Julián

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