ESCOGEMOS MEJOR PARA NOSOTROS. O TAL VEZ NO.

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Me gustan mucho los estudios que intentan elucidar cómo elegimos, qué cosas nos gustan. Y eso que en la mayoría de los casos lo que se intuyen son tendencias y patrones, y raramente (o nunca) se puede llegar a aseverar categóricamente sobre estos temas. Hay varias revistas centradas en este tipo de estudios, ya que el interés de la industria en saber qué nos hace comer más o menos o qué factores inciden en nuestra compra, es enorme. Pero estas investigaciones sirven también para mejorar la dieta, para conocer en qué factores se puede incidir para que la población en general coma mejor.
No había entrado nunca en el Journal of Consumer Research, ni siquiera tengo ahora mismo idea de si se trata de una revista de prestigio o no, pero desde luego los estudios que publican son interesantes y divertidos (en el sentido más positivo de la palabra). Por ejemplo, me ha llamado la atención un artículo (de nuevo, en un tiempo dejará de funcionar el enlace, porque ahora se trata de un avance de publicación) en el que un investigador de la Universidad de Miami parece haber identificado que la actitud a la hora de comprar alimentos para uno mismo y para los demás es diferente. Según este estudio, cuando uno compra para sí mismo tiende a tener en mente consideraciones sobre las implicaciones de los diferentes alimentos sobre la salud, y con frecuencia elige alimentos que considera que le van a venir mejor, mientras que cuando compra para los demás, lo que prevalece es que lo elegido vaya a satisfacer los sentidos de la persona para la que se compra.

En el artículo se recogen diferentes experimentos que llevaron a esas conclusiones. En uno de ellos se tomaba un gran grupo de consumidores y se les pedía que eligieran cuatro productos de entre un grupo entre los que había algunos con claras implicaciones positivas para la salud, mientras que otros eran de los que generalmente se piensa que son apetitosos pero no muy saludables. A la mitad de la gente se le pedía que eligiese para sí mismo mientras que a la otra mitad se le pedía que eligiesen para llevarlo a casa de un amigo. Cuando elegían para sí mismos ganaban los productos saludables, y cuando elegían para el amigo los apetitosos (creo que casi todos nos identificaremos con esa actitud: no nos presentamos en casa de un amigo con una lechuga o unos tomates, sino más bien con un queso o un tarro de helado).

En otro experimento, se comprobó en sujetos que salían con la compra hecha del supermercado, que ese carácter indulgente con los alimentos que se eligen para los demás era similar si se compraba para amigos, para compañeros de habitación o para familiares. El autor del artículo señala que una de las razones por las que hay mucha gente obesa es porque ellos mismos no toman decisiones sobre los alimentos que van a comer. Bueno, no sé si eso es muy generalizable. Yo conozco muchos casos en los que uno solito se las apaña bastante bien para elegir los productos menso saludables sin ayuda de nadie.

El cuadro es de Antonio Bujalance: “Fondo luminoso”.

5 thoughts on “ESCOGEMOS MEJOR PARA NOSOTROS. O TAL VEZ NO.

  1. Gracias Roberto,

    Ya ves, con la Semana Santa no debían tener mucho más que poner.

    Me dijo Rafa Prades que no pudiste ir a lo del Forum, no??

    Un abrazo

  2. Una reflexión muy interesante, y como siempre expuesta de modo excelente. Una de las dificultades, a mi modo de ver, es la definición de alimento saludable y si las personas tiene un conocimiento adecuado sobre nutrición. Por ejemplo, una de las preguntas más básicas sería: ¿Cuantas calorías son necesarias cada día? Muchas personas, e incluso nutricionistas, no saben responder a está pregunta de modo claro. Y no porque no tengan información o conocimiento. Sencillamente la respuesta sería depende, y de que depende… ¡uyyyy! Por ejemplo cuantas veces al día somos conscientes de que nuestro cuerpo es una estufa a 36°C aprox. Lo cual necesita el aporte contínuo de energía a lo largo de ese día.

    Recuerdos,

  3. José Antonio,

    Cierto, yo también pensé “¿cómo clasifican una alimento como saludable o no?”

    No obstante, sí existe una percepción por los consumidores del grado de salubridad de un alimento en función del contenido graso, composición, etc (aunque muy influida por la publicidad). En este caso, más que consideraciones de este tipo, la cosa tiene más que ver sobre si le compras a los demás lo que crees que esta bueno o lo que crees que le viene bien, independientemente de si aciertas o no en esos conceptos.

    Un saludo y gracias por el comentario

  4. PLAS,PLAS, PLAS,PLAS,PLAS………(Que buena entrevista y que buena la foto en plan la bola de crital…..la verdad es que da un poco de miedo jajajajajaj)

    Me alegro que de vez en cuando se acuerden de los que están sacando todo el material que luego utilizan los cocineros…a veces da la impresión de que la investigación que requiere un nuevo producto o técnica queda olvidada….

    POR CIERTO……Disputada discusión en la clase….

    ESTA TABLA LA HAN ENCONTRADO EN INTERNET….
    Aceite de Oliva 160°C
    Aceite de Oliva Virgen 217°C
    Shortening Vegetal 182°C
    Manteca 177°C
    Aceite de Girasol 232°C
    Aceite de Canola 204°C
    Aceite de Palta 271°C

    ME HAN PREGUNTADO SOBRE :

    Punto de humo: ¿mayor en aceites refinados o crudos?
    Si es así, porque el aceite de oliva tiene menos punto que el virgen…?
    Se supone que las impurezas del aceite virgen disminuye el punto de humo no´???

    Mil gracias y a seguir!!!
    javier

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