¿POR QUÉ SI ESTÁ FRÍO QUITA MÁS LA SED?

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O más bien, ¿por qué si una bebida está fría (o tomamos un helado cuando tenemos sed) nos da más sensación de bienestar que si está templada? Este es el tema que trata el artículo de revisión publicado en el “Food Quality and Preference”.

El caso es que bebemos para regular la osmolalidad (concentración de solutos) en la sangre. Si la concentración de los distintos solutos en la sangre se hace más elevada, tenemos el impulso irrefrenable de beber para conseguir que baje. ¡Y vaya que se consigue! Pocas sensaciones hay más agradables que calmar la sed. Pero curiosamente resulta mucho más agradable con agua fría. Y eso es lo que documentan en este artículo, donde citan diferentes estudios en los que de hecho se ha comprobado que esto es así (cosa que no hacía mucha falta: todos lo percibimos así): la sed se calma de una manera mucho más efectiva con una bebida fría.

Por otra parte, también se sabe que los receptores de temperatura de la boca no parecen estar relacionados con la regulación de la temperatura corporal. En algunos experimentos se ha comprobado como la aplicación de hielo en la piel cuando hace calor provoca un escalofrío inmediato y una sensación de incomodidad, mientras que no se percibe así en la boca. Es decir, que el posible efecto de refrescar o bajar la temperatura no parece que esté relacionado con la sensación agradable de beber o tomar cosas frías.

Los autores llegan a una conclusión muy interesante. Desde que uno bebe hasta que se puede apreciar un efecto de restablecimiento de la osmolalidad (la concentración de solutos) en la sangre, pasa un tiempo. Esto haría muy difícil regular la toma exacta de agua necesaria, de tal manera que podríamos seguir bebiendo más allá de lo que necesitamos hasta que nuestro cuerpo se diese cuenta que ya tiene suficiente.

Y sin embargo, al beber tenemos una sensación inmediata de sed saciada. Estos autores proponen que la sensación de frescor en la boca podría actuar como una señal de saciedad que midiese la cantidad de líquido ingerido para prevenir una toma excesiva de agua. De hecho, en los pobres roedores de laboratorio se ha comprobado que cuando se les mantenía sedientos, preferían apoyar la lengua en trozos de metal frío. Y de hecho, en determinados experimentos se ha comprobado también que la ingesta de un helado cuando se tiene sed resulta especialmente placentera, tal vez por ese efecto saciante de la misma. Esta es la figura que proponen estos autores del efecto de la sensación agradable de frío en la boca y su relación con la saciedad de la sed.

El cuadro es “A wave of refreshment” de Jason de Graaf.

PD: tengo entrada para ir a ver a  Placebo en Copenhague (a 200m de mi casa, todo un lujo). pequeño homenaje (“Every you and every me”, no podía ser otra).

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3 thoughts on “¿POR QUÉ SI ESTÁ FRÍO QUITA MÁS LA SED?

  1. Gracias por los comentarios,

    Flat, te contesto por mis sensaciones y por lo que la lógica me sugiere: creo que cualquier cosa líquida (más si está fría) calma la sensación de sed inmediata, pero si la osmolalidad no se recupera, la sed aparecerá en no mucho tiempo de nuevo.

    Yang, buena pregunta, pero quizás no es el foro adecuado. Prueba en http://rae.es/ donde tienen un buzón de dudas.

    Saludos

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