DHA

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En el “Child Development” se ha publicado una investigación en la que se vuelve a poner de manifiesto que el consumo en niños durante el primer año de vida de ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga omega-3, y más concretamente de DHA (ácido docosahexaenoico), se relaciona muy mucho con un mayor desarrollo de habilidades cognitivas. Como consecuencia, empieza a haber un debate interesante sobre si las leches maternizadas deberían obligatoriamente estar suplementadas con DHA. Este ácido graso se encuentra en la leche materna, y en grandes cantidades en la grasa del pescado (pero claro, los niños de estas edades no comen aún pescado normalmente). Y aquí entramos los tecnólogos, porque estos ácidos grasos tienen muchas y muy interesantes propiedades sobre la salud, sí, pero se oxidan como demonios, dando lugar a malos olores (a rancio, a pescado) y radicales libres, que tampoco vienen nada bien para la salud de los humanos. Protegerlos con antioxidantes o encapsularlos son estrategias interesantes para conseguir que aguanten más tiempo sin dar la lata en la leche.
Ya se ha comentado algo en alguna ocasión aquí en lamarga de cómo los ácidos grasos omega-3 parecen relacionarse con el desarrollo cognitivo (aquí)
El cuadro es “On the Boulevard” de Malevich.