POTPURRÍ DE NOVIEMBRE

Uno de esos variaditos con noticias curiosas a la par que científicas. La primera de ellas, solamente tiene una mitad relacionada con alimentos. Parece que los machos prefieren el azúcar y las hembras… la cocaína. Al menos en el caso de las ratas de laboratorio. Esto es lo que han publicado unos investigadores de la Universidad de California. En el estudio, a las ratas se las entrenaba para presionar una palanca para el alimento y otra diferente para la cocaína. Se les daba a elegir entre las dos palancas y las ratas hembras presionaban más veces la de la cocaína que los machos, que optaban un mayor número de veces por la del azúcar. No me atrevo a extrapolar.

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LLOVIENDO PIEDRAS DE TÉ HELADO

Hace ya unos años que estuvo en las salas de cine la película “Sexo, mentiras y cintas de vídeo”. Me acuerdo de muy pocos detalles (para los mal pensados, a pesar del título no era nada escabrosa), pero se me quedó grabado que el protagonista se pasaba la peli bebiendo té helado. A algunos amigos hasta nos dio un poco aquel año por esa misma costumbre. Y lo cierto es que no mucho después se popularizó con éxito la comercialización de bebidas del tipo del Nestea, a base de té (o algo parecido) con aromas de limón. Pues bien, advierten desde el Sistema de Salud de la Universidad de Loyola, en los USA, que el consumo excesivo de té helado puede conducir a un riesgo inusitadamente alto de desarrollar dolorosas piedras (o cálculos) renales (yo no he tenido ninguno, pero los que han padecido un cólico renal comentan que el dolor es de aúpa).

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DOS CONTRA EL ALZHEIMER

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Dos artículos recientes en los que se relaciona el consumo de determinados alimentos con una mejora en los síntomas de esta enfermedad en la que vas alejándote de ser tú mismo. En el primero de ellos (publicado en el Journal of Alzheimer’s Disease –en el enlace hay que bajar hasta los artículos correspondientes a las la páginas 661-680) se muestra que el consumo de café en ratones que padecen síntomas de la enfermedad de Alzheimer, produjo una mejora en sus síntomas de pérdida de memoria, y solamente con la toma de una cantidad de café equivalente (en humana) a cinco tazas al día. En estudios anteriores ya se había puesto de manifiesto la potencialidad del café en reducir la presencia en tejido nervioso y en sangre de algunas proteínas ligadas a la aparición de síntomas de la susodicha enfermedad. Ahora se evidencia que esa potencialidad puede no ya solamente tener un carácter preventivo, sino que incluso con la enfermedad desarrollada, se produce una mejora de los síntomas.

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NO TE LO TOMES TAN CALIENTE

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Nunca he tenido problema para beber caldos, sopas, cafés, tés o lo que sea muy calientes. La causante de esta adaptación claramente es mi madre, que siempre sirve la comida a temperaturas que desafían las leyes de la física (ella va un paso más allá, y prácticamente se bebe las infusiones con el agua burbujeando). Lo malo es que la adaptación hace costumbre, y hoy en día no me imagino un caldo o un café que no estén muy calientes, que incluso provoquen una liviana sensación de quemazón en la boca, un casi imperceptible encogimiento de la mucosa del paladar y de la lengua, asustadas por la temperatura que se les viene encima.
Pues bien, tal vez tenga que plantearme cambiar mis costumbres. En un estudio publicado en el “British Medical Journal”, titulado “Tea drinking habits and oesophageal cancer in a high risk area in northern Iran: population based case-control study” se concluye que el consumo habitual de té a más de 70ºC aumenta el riesgo de padecimiento de cáncer de esófago.

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TÉ, CHOCOLATE Y …VINO

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Hace no mucho comentaba aquí que en un estudio (serio) se había comprobado cómo en los test de inteligencia, el consumo de hidratos de carbono previos a la realización del mencionado test mejoraba los resultados. Pues bien, ahora en un estudio de investigadores noruegos y británicos (publicado en el Journal of Nutrición, amén), se ha comprobado que las personas (mayores, entre 70 y 74 años de edad) que consumían alimentos ricos en polifenoles, más concretamente vino, té y chocolate, tenían los mejores resultados en toda una batería de tests de inteligencia. En el estudio achacan (con prudencia) esos mejores resultados al efecto protector de los flavonoides sobre el desarrollo de enfermedades degenerativas neuronales, aunque habría que ver si el subidón que te pegan el alcohol (del vino) y las xantinas (del chocolate y el té), podrían tener algo que ver. En fin, que si alguien tiene que ir a hacer un test de inteligencia, esa mañana un pastel de chocolate con té (creo que el café serviría) y una copita de vino (tinto) y nos hacemos miembros de MENSA en un periquete. Y si no, por lo menos le habremos dado gusto al paladar con una excusa.
El cuadro es Jucar XXIII, de Zobel.